miércoles, 9 de julio de 2025

La prometida.

Aquella fantástica mesa estaba repleta de viandas que esperaban ser decoradas por el grupo de jóvenes que se había reunido en torno al ser más maravilloso y etéreo que tenían por amigo. Sus cualidades lo hacían especialmente adorable y atractivo para las jovencitas y para ciertos jovencitos también. 

Él se encargó de preparar con esmero y dedicación aquel fabuloso banquete; tenía algo que anunciar, pero antes los sentó a su mesa, invitándoles a degustar tan deliciosos manjares. Cuando la cena finalizó, él les anunció que se casaba.

Los murmullos se desataron entre los amigos, unos sorprendidos, otros emocionados. las amigas , que habían guardado en secreto su amor por él, sintieron que el mundo se desmoronaba. Sin embargo, permanecieron a su lado, solo querían su felicidad. 

Uno de sus amigos, el bromista del grupo, rompió el silencio con una broma sobre los preparativos de la boda, lo que provocó risas nerviosas y alivió la tensión. Mientras tanto, el protagonista sonreía, ajeno a los sentimientos contradictorios que había desatado. "Quiero que todos estén a mi lado en este nuevo capítulo", dijo con sinceridad. Y así, la velada continuó entre risas y lágrimas. Otro de sus amigos preguntó: "¿Y dónde está la agraciada que te ha echado el lazo?"

"Está al caer," respondió enigmático.

De pronto, alguien llamó a la puerta, y él abrió e hizo entrar a una preciosa pelirroja que se lo comía a besos. "Cielo, tenemos vistas," dijo él, visiblemente emocionado.  
Sus amigos y amigas se morían de celos.

"Chicos y chicas, ella es Andrea Ryan, mi prometida."

"Encantada, es un placer poder poneros cara. ¿A que es un verdadero corderito?" dijo ella, jugueteando con su cabello.

M. D. Álvarez 

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