miércoles, 30 de julio de 2025

Al filo de la vida.

Su curiosidad lo llevó a examinar todos los baños hasta encontrar a su amigo tirado al lado de la taza del inodoro, con la aguja clavada.

—Dios, Allen, ¿qué te está haciendo? —exclamó, sacando la aguja del brazo.

—¡Lo he encontrado! —gritó al resto de amigos que lo buscaban.

Llegaron con naloxona; el efecto fue casi instantáneo. Cuando despertó y los vio a todos allí, sintió un profundo desprecio por su vida. No quería seguir viviendo y menos sabiendo que la había perdido para siempre; solo buscaba la manera de abandonar este mundo.

—Si lo que deseas es matarte, toma, aquí tienes mi arma —le dijo, ofreciéndole su revólver Magnum de 9 milímetros.

Allen se dispuso a tomar el arma cuando su amigo le dijo:

—Pero piénsatelo muy bien, no solo tú la perdiste, y no por eso estamos buscando la muerte.

Allen quedó pensativo y devastado por las palabras de su amigo; ella también los dejó a ellos.

Pospuso sus ganas de morir por la opción más acorde: honrar la memoria de su pareja.

M. D. Álvarez 

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