domingo, 1 de junio de 2025

La embajadora.

Fue imposible explicar de dónde había salido aquella mancha de carmín en su camisa. Sus amigos le tomaron el pelo hasta cuatro meses después de aquel percance. No podía decir de dónde porque se lo había prometido a ella. 

Su relación era un secreto; nadie debía conocer su vínculo con la bonita embajadora, que era una figura pública sin tacha, y él era un aguerrido capitán de las fuerzas especiales. 

Se habían conocido en un tugurio donde ella se metió por despiste. La vio tan azorada y perdida que se ofreció a acompañarla a su casa. Ella dudó un poco, pero al ver el percal de los especímenes que frecuentaban aquel antro, aceptó. Él parecía el menos salvaje de todos aquellos brutos.

M. D. Álvarez 

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