sábado, 4 de enero de 2025

La tromba.

Él se percató de que aquellas nubes no traían nada bueno y levantó el campanario en un santiamén. Sus compañeros le recriminaban su exceso de celo por protegerla; aun así, les pilló una gran tromba de agua. Él se quitó la chaqueta y la cubrió con ella. Se dirigieron a las ruinas de un antiguo templo, donde se refugiaron.

La tromba descargó salvajemente con cortinas torrenciales de agua y truenos aterradores. Ella se abrazó a él; desde pequeña le aterrorizaban los truenos y relámpagos. Él la tranquilizó, besándola dulcemente cada vez que veía un destello.

Hasta que estampó y la tormenta se fue alejando lentamente. Los dos abrazados permanecieron juntos hasta que la tormenta dejó de tronar.

M. D. Álvarez.

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