sábado, 25 de enero de 2025

La pequeña abejita.

La colmena era lo primero, y la pequeña abejita lo sabía. Aquel zángano no debía traspasar la entrada; si conseguía colarse, mataría a su reina, y no estaba dispuesta a consentirlo. 

Se lanzó en picado inconscientemente, pues sacó su pequeño aguijón y se lo clavó a aquel zángano que amenazaba a su reina. La pequeñita se dio cuenta de que estaba perdida, pero logró que aquel zángano no pasara de la entrada a la colmena. 

Había dado su vida por su reina, que, rota de dolor por perder a su más tierna abejita, decidió atacar a la colmena rival de la que había partido el zángano asesino. 

Por el valor y arrojo de su pequeña vástaga, la arengó a destruir a sus más acérrimos enemigos. Tras un arduo combate, la reina, seguida de sus guerreros, acabó con la colmena enemiga.

M. D. Álvarez 

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