sábado, 7 de diciembre de 2024

La cena romántica.

Aquella noche tenía que ser perfecta. Había reservado en el mejor restaurante de Copenhague, el Noma. Ella no sabía lo que se traía entre manos, pero le dejó hacer, parecía entusiasmado. Le compró el vestido más espectacular, le vendo los ojos y le dijo: "¿Confías en mí?" 

Ella sabía que él era alguien en quien se podía depositar la vida y le respondió: "Sabes que sí."

La llevó con mimo de la mano hasta la limusina que los llevó al aeropuerto, donde les esperaba su jet privado. Aterrizaron en Copenhague, donde les esperaba otra limusina que los llevó al restaurante Noma, donde le quitó la venda. Le acercó la silla con delicadeza. Ella pareció no entender nada, pero se dejó mimar. Mientras cenaban, charlaban alegremente de cosas banales hasta que ella se dio cuenta de que él se puso serio de repente. Él se levantó y se arrodilló a su lado..

""Eres la única mujer que me comprende y conoce tal y como soy. No puedo vivir sin ti. Me harías inmensamente feliz si quisieras casarte conmigo", le dijo, sacando un precioso anillo de oro y rubíes. Ella sabía que no podía negarse, lo amaba contra todo pronóstico. Se levantó, lo abrazó y besó con ternura. "Sabes que te quiero desde que te vi hace dos años. Siempre supe que sería tuya. Te quiero y sí, quiero", dijo sonriendo.

Los comensales de alrededor se levantaron aplaudiendo. Habían asistido a la petición de matrimonio de dos grandes amigos que habían decidido avanzar en su relación.

M. D. Álvarez

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