El cosmos en el que habitamos es una fuente inagotable de recursos puestos ahí para nosotros, pero no seremos capaces de alcanzarlos si no avivamos el fuego hasta que arda de forma continuada y no en reposo, como está ahora.
Tenemos que arder con el cosmos para abrasarlo todo y así lograr nuestro máximo potencial.
En las profundidades del espacio, donde las estrellas se entrelazan como hilos de un tapiz cósmico, encontramos una danza eterna. Cada estrella es un faro de luz, una historia en sí misma. Y nosotros, pequeños seres en un rincón de la galaxia, también somos parte de esa danza.
Nuestro fuego interior, esa chispa que nos hace humanos, arde con la misma intensidad que las estrellas. Pero a menudo, nos olvidamos de avivarlo. Nos sumergimos en la rutina, en las preocupaciones mundaonas, y dejamos que la llama se apague lentamente.
¿Qué significa avivar ese fuego? Es mirar al cielo nocturno y sentirnos parte de algo más grande. Es explorar el conocimiento, la ciencia, la filosofía y el arte. Es amar, reír, llorar y crear. Es buscar respuestas a preguntas que ni siquiera hemos formulado aún.
Cuando avivamos nuestro fuego interior, nos conectamos con el cosmos. Nos volvemos más conscientes de nuestra existencia y de la belleza que nos rodea. Y entonces, como bien dices, alcanzamos nuestro máximo potencial.
Así que sigamos avivando esa llama, explorando el universo y abrasando todo lo que somos.
M. D. Álvarez
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