domingo, 1 de septiembre de 2024

El rugido.

Ella les ordenó que mantuvieran a raya a los soldados enemigos mientras ella trataba de sacar de la inconsciencia a su comandante, que yacía caído sobre un montón de adversarios.

"¡Vamos, despierta, te necesitamos!" Lo zarandeaba.

Pero él continuaba sin despertar.
"Te necesito vivo y alerta, demás, no me puedes dejar. Estoy embarazada", le gritó sin darse cuenta de que todos la estaban oyendo.

"¿Que estás embarazada?" Dijo, abriendo los ojos y con una amplia sonrisa.

Su rugido fue suficiente para espantar a los soldados.
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Sus compañeros rieron al verle rugir y atacar al centro mismo del ejército, terminando con la gran mayoría; el resto huyó despavorido.

M. D. Álvarez 

 

Devoradora.

Su pelo caoba y sus lindos ojos color café lo volvían loco. No podía dejar de mirarlos.

Haría lo que ella le pidiera, incluso tirarse por un puente. Pero ella no le pidió tanto, solo su corazón, a lo que él accedió. Se abrió el pecho y se lo entregó.

Ella, sorprendida, lo cogió y lo estrujó. El cuerpo de él yacía a sus pies sin vida, mientras ella devoraba su pobre corazón aún sangrante.

M. D. Alvarez 

Asesino inmortal.

El tribunal notó cierta rigidez en su mirada cuando le comunicaron su sentencia de 1,000 años, diez meses y un día... 

Lo que aquel tribunal no sabía era que esa mirada de rigidez en realidad era de felicidad, porque él cumpliría su sentencia y seguiría siendo el mayor y más cruel asesino en serie del planeta. 

Por ello, él poseía el secreto de la inmortalidad...

M. D. Álvarez. 

La noticia .

"Y dale a enviar ya", le sugirió su redactor jefe.

La noticia era buenísima e inquietante.
"Se hallan los restos mortales de un ser decapitado".

Si habéis oído bien, un ser, no una persona o animal. Un ser de gran envergadura de color verde esmeralda. Lo curioso es que lo habían decapitado salvajemente posmortem después de ensañarse torturándolo.
Yo descubrí su cadáver en la sima de los huesos de Atapuerca cuando llevaba a cabo la limpieza de una de las paredes. Tras unos cascotes, descubrí una pequeña oquedad a través de la cual pude ver el cuerpo perfectamente conservado pero sin cabeza. Cuando tuvimos acceso, sacamos el cuerpo con la mayor delicadeza.

La noticia corrió como la pólvora, todos los curiosos se apelotonaban frente al laboratorio forense que está en el Instituto de Ciencias Forenses Luis Concheiro, ubicado en Santiago de Compostela.
Los forenses tardaron en efectuar todas las indagaciones un mes y ahora teníamos acceso al informe que decía así..

"El ser encontrado en la sima de los huesos de Atapuerca fue brutalmente torturado y decapitado sin piedad por criaturas que no son de este mundo. Los restos encontrados bajo las garras no pueden ser identificados, al igual que no podemos identificar al ser en sí. Tiene forma antropomórfica, pero la huella del ADN no es ni de lejos humana".

La noticia fue la comidilla de los grupitos de conspiranoicos.

M. D. Álvarez

La bestia indomable.

El fuego ardía en sus venas cuando la veía pasear por el parque. La pasión que sentía por ella era tan intensa que no podía dejar de mirarla. Aquella noche la siguió y vio cómo la atacaban. No pudo contener su rabia y despedazó a los asaltantes. Cuando la observó, vio que no había miedo, no le temía. Acarició su densa melena y le besó en la mejilla. Era su bestia indomable la que la había salvado la vida.

La bestia indomable la llevó a un lugar oculto en el bosque, donde la luna brillaba entre las ramas de los árboles. Allí, la pasión que ardía en su interior se desató sin restricciones. Sus labios se encontraron en un beso apasionado, y sus cuerpos se fundieron en un abrazo desesperado. La bestia tenía cicatrices de batallas pasadas, pero ella no le temía. En cambio, acarició cada marca con ternura, como si quisiera sanarlas con su amor.

La noche se convirtió en un torbellino de sensaciones: susurros, gemidos y la promesa de un deseo incontrolable. La bestia la miró a los ojos, y en ese momento, ella supo que no era un simple hombre. Era algo más antiguo, más salvaje. Algo que había estado esperando por ella durante siglos.

M. D.  Álvarez 


Pensamientos entrelazados.

Sus pensamientos no habían sido del todo sinceros. La quería más que a su propia vida, aunque le costara reconocerlo.

Su vida había sido anodina hasta que ella llegó. Después de su llegada, se dedicó en cuerpo y alma a cuidarla, a mimarla, a darle todos los caprichos que quisiera.

Sus amigos le decían que estaba loco, que ella tan solo lo quería por su fortuna, pero él veía más allá, sabía que estaban hechos el uno para el otro.

Sus pensamientos estaban entrelazados desde un tiempo inenarrable. Desde el albor de la creación, sus pensamientos eran inseparables.

M. D. Alvarez.

sábado, 31 de agosto de 2024

Lucas, nuestro gato escapista.

Qué hace ahí fuera Luca, arañando la ventana. Lucas es nuestro gato de la suerte, entre otras muchas cosas. Lo rescatamos de morir ahogado cuando algún desaprensivo lo arrojó junto a sus seis hermanitos al río.

Es un gatito precioso, mimoso, y nos trajo la alegría y la paz con sus juegos, saltos y cabriolas; nos hace reír.

Lo maravilloso de Lucas es que tenía la facultad de escabullirse de cualquier sitio, pero nunca nos mostró cómo se escabullía y aparecía, por mucho que lo espiáramos.

M. D. Alvarez