miércoles, 6 de marzo de 2013

Cuatro esquinas.


            Ese sería el aspecto que tendría mi cuarto, sino fuera que tenía una más, que estaba oculta. Esa era la que más me gustaba, porque era oscura y cálida. En ella me sumergía en mi mundo.

            Un mundo lleno de fantasía e ilusión. Que en comparación con las otras cuatro esquinas. Era mucho más increíble que  el mundo en que vivimos.

            Pero quien nos dice que este mundo tiene que tener sólo cuatro esquinas y no multitud de rincones, donde poder disfrutar de sus encantos y momentos mágicos.

            Recodos pobladas de todo tipo de criaturas, a cada cual más enigmática e interesante.

© M. D. Álvarez

Cetrero.



            Llevaban  diez días de marcha, cuando los cetreros avistaron un gran lobo gris precioso. Turkan, el cetrero mayor, lanzó su águila real a la caza de aquel lobo gris.

            Cuando estaba a punto de clavar sus garras sobre el lomo del lobo, sucedió algo extraordinario. El animal se irguió sobre sus patas traseras atacando al águila, que pereció decapitada de un mordisco.

            Turkan tuvo la sensación de que se le encogía el corazón. El lobo le miraba fijamente alzado sobre sus patas traseras. Estaba mirando cara a cara a un licántropo. Que era una de las criaturas más sanguinarias de la naturaleza.

            Y ahora lo habían atacado. No tendrían perdón sería exterminados por el propio licántropo.

M. D. Álvarez

domingo, 3 de marzo de 2013

El crujido.(Nueva versión)


El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre. Todavía lo oía aún después de haberlo descolgado. 

Se sentía culpable por no llegar a tiempo, y el crujido era un rum rum constante que le martilleaba la cabeza de tal forma que no tuvo otra opción.

Cogió la misma soga que su padre y en la misma viga puso fin a sus días, pero el crujido no cesó…

M. D. Alvarez 

El crujido.


El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre. Todavía lo oía aún después de haberlo descolgado. Se sentía culpable por no llegar a tiempo, y el crujido era un rum rum constante que le martilleaba la cabeza.

Se armó de valor, cogió el hacha y destrozó la viga, pero el crujido persistía. Así que subió a piso de arriba, llamó a la puerta y una dulce ancianita le abrió, tras ella el crujido… ¡Una mecedora!
© M. D. Álvarez

lunes, 28 de enero de 2013

¡Agachar la cabeza! ¡Nunca!

No, claro que no queremos, pero debemos hacerlo por el bien común. –Dijeron al unísono el batallón, sabiendo que no saldrían vivos de allí.

Lo que ocurrió a continuación, fue que cargaron todos a un tiempo contra un enemigo muy superior y severamente disciplinado, que acabó con todos ellos sin dejar uno vivo.

Lo que nunca supieron fue que ellos sembraron el germen de una nación que se negaría a agachar la cabeza ante la opresión y la injusticia.


M. D. Alvarez 

Demonios ocultos.



Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas, me dirijo a buscar a mis demonios, para enfrentarme con ellos de una vez por todas. No los sometería mediante las drogas, debía vencerlos por mi mismo.


© M. D. Álvarez

lunes, 10 de diciembre de 2012

La Apuesta.


Seguro que os habéis preguntado. ¿Cómo fue el comienzo de nuestra existencia? Creo que ya va siendo hora de que lo sepáis.

Todo empezó  en una titánica caverna, tan colosal que no cabría en nuestro universo. Surgimos de una apuesta hecha en su interior por dos seres de luz.

El ángel blanco apostó que podía crear seres limpios de corazón. Y el ángel negro, que podría corromper a todo ser creado por el anterior.

La apuesta aún sigue en vigor ya que ninguno de los dos ángeles se da por vencido.

© M. D. Álvarez