domingo, 16 de febrero de 2025

El secreto del carpintero.

Sus manos eran fuertes y recias; no obstante, trabajaba la madera con fuerza y brío. Era el mejor carpintero del pueblo, pero guardaba un terrible secreto, un secreto que se manifestaba cada noche de luna llena, cuando su cuerpo mutaba y se retorcía para dar paso a una gran fiera sedienta de sangre.

Solo ella era capaz de aplacar esa sed; se había atrevido a enfrentarse a él. Tenía algo peculiar: no le tenía miedo; es más, aplacaba su furia, domeñando su voluntad con un amor puro y sincero.

Ella era su compañera la única que conocía siu aterrador secreto.

Una noche de luna llena, mientras el carpintero se preparaba para su inevitable transformación, ella se acercó con una calma inusual. Sus ojos reflejaban una determinación férrea y un amor inquebrantable. 

—No tienes que pasar por esto solo —le susurró, tomando sus manos entre las suyas.

El carpintero sintió cómo la bestia dentro de él comenzaba a despertar, pero su toque era como un bálsamo que calmaba su tormento interno. A medida que la luna ascendía en el cielo, su cuerpo comenzó a cambiar, pero esta vez, algo era diferente. La presencia de ella parecía contener la furia de la bestia.

—Confía en mí —dijo ella, mirándolo a los ojos—. Juntos podemos superar esto.

La transformación se detuvo a medio camino. El carpintero, mitad hombre, mitad bestia, se arrodilló ante ella, sus ojos llenos de gratitud y asombro. Por primera vez, sentía que tenía el control, que no era un esclavo de su maldición.

—¿Cómo lo haces? —preguntó él, su voz ronca y llena de emoción.

—El amor verdadero puede domar hasta a la bestia más feroz —respondió ella con una sonrisa tierna.

Desde esa noche, cada luna llena se convirtió en una prueba de su amor y su fuerza. Juntos, encontraron una manera de vivir con la maldición, transformando lo que una vez fue una pesadilla en una prueba de su vínculo inquebrantable.

M. D. Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario