viernes, 28 de febrero de 2025

El desayuno.

El croissant, con sus dos cuernos, embestía salvajemente a la pobre tácita, que estaba guarnecida por una endeble cucharilla, la cual trataba por todos los medios de evitar las acometidas del furioso croissant. 

Este decía: "Yo no soy el desayuno de nadie, y menos empapado en ese aguachirri".

La táctica de la cucharilla no era fácil, pero con cada embestida del croissant, ella hacía lo posible por esquivarlo, saltando ágilmente de un lado a otro. "¡No puedes simplemente decidir tu destino, croissant!", exclamó con determinación. "El desayuno es un arte, y tú eres la estrella del plato!"

El croissant, sorprendido por la valentía de la cucharilla, se detuvo un momento. "¿Una estrella? ¡Yo solo quiero ser libre! No quiero ser bañado en café o arruinado por mermelada. Quiero explorar el mundo más allá de la mesa del desayuno."

La cucharilla, sintiendo que había encontrado un aliado en esta lucha contra los estereotipos culinarios, respondió: "Entonces, ¿por qué no hacemos un trato? Te ayudaré a escapar de este destino, pero tendrás que prometerme que no te dejarás consumir sin haber vivido una aventura."

El croissant pensó por un momento y finalmente asintió. "Está decidido. ¡Juntos iremos a conocer mundo.!"

M. D.  Álvarez 

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