sábado, 7 de junio de 2025

Padrazo.

Estaba hambriento cuando llegó a casa. Se preparó un bol de cereales con leche y miel y se sentó a la mesa. Devoró con ansia los cereales. 

La oyó detrás de él; traía un recipiente lleno de galletas de chocolate recién horneadas. Se giró y asió el recipiente, diciéndole: "No deberías cargar nada pesado, y menos en tu estado". Ella estaba embarazada y, más exactamente, de 8 meses.

"Ven, siéntate aquí", dijo, cogiéndola de la mano y llevándola con mimo al sofá, donde la ayudó a sentarse. Le dio un suave masaje en sus pies. 

"Eres un cielo", le dijo ella con ternura. 

"No solo te cuido con cariño", dijo él, besándola en la frente. La cubrió con una manta y la dejó descansar. 

Se dirigió a la cocina y recogió todos los cacharros que ella había utilizado para preparar las más dulces galletas de chocolate. 

Ella lo oía trajinar en la cocina y sonrió para sí; él era el adecuado, siempre cuidaría de ella y del pequeño que esperaban. 

M. D.  Álvarez 

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