¿El mar de los Sargazos? ¿Qué había de sobrenatural en aquella zona del océano Atlántico, frente a las costas de Florida, Puerto Rico y la isla de las Bermudas, la ubicación del misterioso triángulo de las Bermudas? Sus cristalinas aguas albergaban las aguas más ricas en oxígeno y plancton.
Aunque lo que nos llevaba allí no era ni sus cristalinas aguas ni su gran cantidad de organismos microscópicos, era lo que se ocultaba en el cráter marino recién descubierto, de una profundidad de 7,500 metros y un diámetro de 25,000 metros. Aquel impacto debió de ser un elemento ligado a la extinción; según los arqueólogos, su antigüedad iría entre 3,500 millones de años y 2,000 millones de años.
Pero lo que nadie sabía era que en el centro de aquel monstruoso cráter todavía quedaban fragmentos del meteorito. La recuperación de aquellos fragmentos sería realizada por nuestro protagonista; sus capacidades lo hacían ideal para sumergirse y recuperar los trozos.
Nadie podría imaginarse los efectos de aquellos pedazos sobre él. Al llegar a la superficie, traía dos fragmentos de un material cristalino; eran dos fragmentos de una enana blanca.
Nuestro nadador superdotado adquirió diversos dones, entre los que destacaré la superfuerza, sin la cual no hubiera podido levantar los dos pedazos de enana blanca.
M. D. Álvarez
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