jueves, 31 de julio de 2025

Lucha por él.

Hacía días que no sabía nada de él y eso la preocupaba. Su carácter, forjado en el crisol de dos gigantes azules, lo volvía incontrolable, pero ella lo conseguía manejar. Por eso, cuando llevaba varios días sin dar señales de vida, supe que algo le había pasado.

El cielo se oscureció, y un viento helado comenzó a soplar desde las montañas. Ella sintió un escalofrío recorrer su espalda, como si el mismo universo le susurrara que algo terrible estaba por suceder. Decidida a encontrarlo, se armó con su espada ancestral, aquella que había heredado de sus antepasados, y emprendió el camino hacia el Valle de las Sombras, un lugar donde pocos se atrevían a aventurarse.

A medida que avanzaba, los árboles parecían inclinarse hacia ella, susurrando secretos olvidados y advertencias de peligros inminentes. Pero su determinación era inquebrantable. Sabía que él estaba en algún lugar, esperando ser rescatado de las garras de la oscuridad.

Al llegar al valle, un rugido ensordecedor resonó en el aire. Frente a ella, una criatura colosal emergió de las sombras, sus ojos brillando con un fuego infernal. Era un dragón, el guardián del valle, y no permitiría que nadie pasara sin una batalla.

Con un grito de guerra, ella desenvainó su espada y se lanzó hacia la bestia. El choque de acero y escamas resonó por todo el valle, mientras la batalla entre la luz y la oscuridad comenzaba. Cada golpe que daba era un recordatorio de su amor y su promesa de protegerlo a toda costa.

Finalmente, con un último y poderoso golpe, logró derrotar al dragón. Exhausta pero victoriosa, avanzó hacia el corazón del valle, donde lo encontró, encadenado y debilitado, pero vivo. Con lágrimas en los ojos, rompió sus cadenas y lo abrazó con fuerza.

"Sabía que vendrías," susurró él, con una sonrisa débil pero llena de gratitud.

"Siempre," respondió ella, con la determinación de quien ha vencido a la oscuridad por amor.

M. D. Álvarez 

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