—Lo haces siempre y donde menos me lo espero —dijo, correspondiéndola. La cogía por la cintura y comenzaba a besarla con dulzura en el cuello. Eso hacía que ella se derritiera y lo llevara al dormitorio, donde lo empujaba con suavidad sobre la cama y comenzaba a bajarle la cremallera. Metiendo su suave mano, tocaba suavemente su miembro, haciendo que él se excitara sin remedio.
—Siempre lo consigues —dijo él con suavidad, cogiéndola con mimo. La amo y hizo feliz.
El dormitorio estaba iluminado por la suave luz de la tarde que se filtraba a través de las cortinas, creando un ambiente cálido y acogedor. Ella se detuvo un momento, mirándolo a los ojos con una mezcla de deseo y ternura.
—¿Sabes? —dijo, mientras sus dedos jugaban con la tela de su camiseta—. A veces creo que estos momentos son lo mejor de mi día.
Él sonrió, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza. La tomó de la mano y la atrajo más cerca, sus rostros apenas a centímetros de distancia.
—Para mí también —respondió, su voz baja y cargada de emoción—. Nunca me canso de esto.
Ella se inclinó hacia él y le dio un beso suave, uno que prometía más que solo pasión. Era un beso lleno de complicidad, como si compartieran un secreto solo suyo. Luego, con un movimiento juguetón, se apartó un poco.
—Pero tengo una idea —dijo ella con una sonrisa traviesa—. ¿Qué tal si hacemos algo diferente hoy?
Intrigado, él levantó una ceja.
—¿Diferente? ¿Como qué?
Ella se mordió el labio inferior, pensando en cómo sorprenderlo.
—Podríamos jugar a ser otros… personajes por un rato. Algo divertido y fuera de lo común.
La idea le pareció fascinante. La imaginación siempre había sido parte de su relación; desde sus primeras citas hasta las noches en que se quedaban despiertos hablando de sueños y fantasías.
—Me gusta —dijo él, sintiendo cómo la emoción crecía dentro de él—. ¿Te gustaría ser alguien en particular?
Ella pensó un momento antes de responder.
—Podría ser una aventurera en busca de un tesoro perdido… y tú podrías ser el valiente explorador que me ayuda a encontrarlo.
Él soltó una risa y se levantó lentamente de la cama.
—Entonces prepárate para la aventura más emocionante de tu vida, aventurera.
Con esa promesa en el aire, ambos comenzaron a crear su propio mundo donde el deseo se entrelazaba con la imaginación, llevando su conexión a nuevas alturas.
M. D. Álvarez
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