viernes, 25 de julio de 2025

Adorable sonrisa.

Sus enigmáticos ojos azules le daban un aire de misterio que él sabía explotar con las jóvenes que se le acercaban a pedirle una foto con ellas. Pero no sabía que había despertado una pasión irrefrenable en una joven que lo seguía a distancia y se moría de celos cuando una jovencita se acercaba a él solicitando sus favores, que despachaba con educación y delicadeza. 

Un buen día, se armó de valor, se acercó a él, le tocó en el hombro y le dijo: 
—Disculpame, ¿te puedo invitar a tomar algo?—.dijo ella roja de vergüenza 

Él se volvió y, al verla, le dijo con una hermosa sonrisa:  
—Ya has tardado; llevo esperando una eternidad a que te decidieras. Te había visto observándome hace unos días y, al ver que no te decidías, quise darte más tiempo. Nos vamos —dijo, dejando con caras de cariacontecidas al grupito de chicas que cuchicheaban sobre él.

M. D. Álvarez 

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