Cuando la Tierra todavía estaba en movimiento para formar los continentes e islas, una diosa de nombre Cailleach tuvo a bien crear un hermoso vergel en una tierra muy al norte, llamada Caledonia. Era una tierra dura y agreste.
Según cuentan los antiguos druidas, Cailleach utilizó su poder para dotar a la abrupta Caledonia de un vergel de maravillosas plantas y, en especial, una pequeña planta de amplias propiedades. La olantita en cuestión tiene unos tallos de color tosado o rojizo, recubiertos con diminutos pelillos, con hojas en forma lanceolada, bordes completamente lisos, flores simples poco vistosas, de color verde, blanquecino o sutilmente rosado, y con frutos pequeños de color oscuro y brillante.
Esta pequeña creció entre las piedras y los muros de los poblados, ofreciendo un mundo de color y frescura. Oh, no os he dicho el nombre de la planta: es parietaria judaica, o Hierba de las ruinas.
M. D. Álvarez
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