Cuanto más la satisfacía, más pletórico se sentía, pues sabía como nadie cómo darle lo que más anhelaba en la vida.
Y, por los azares del destino, se habían encontrado en un mundo donde sus roles habían cambiado para divertimento del universo.
Pero no contaba con su pasión y entereza al verse convertido en alguien distinto de lo que el destino le había ordenado.
M. D. Álvarez
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