sábado, 31 de enero de 2026

Resolviendo los desacuerdos en el cuarto oscuro.

Encerrados en aquel cuarto oscuro, jugueteaba con la jugosa boca de su novia. Sus deseos eran cada vez más ardientes; los habían encerrado para que limaran asperezas. Mientras la pasión ganaba intensidad, recordaron por qué habían sido encerrados en aquel cuarto: debían hablar de lo que les molestaba del uno y del otro.

"Sabes lo que me molesta de ti", dijo ella, rompiendo el hielo. "Que no te defiendas cuando se meten contigo", añadió con delicadeza..

"Y lo que me molesta a mí es que no soporto que los demás devoren con la mirada tus voluptuosas formas", refirió él con cierto resquemor.

Ella lamentaba que su novio se muriera de celos por las miradas lascivas de los amigotes.

Él le explicó por qué no se defendía contra los abusones. Le dijo que en cierta ocasión vio cómo se metían con un niño pequeño y se interpuso entre aquel niño y los gamberros. Creyeron que podían amedrentarlo, pero, debido a la paliza que les dio, los mandó al hospital. Desde aquel día, no volvió a utilizar la violencia. 

Ella escuchó con atención la explicación y comprendió cuán tierno era con ella, y se propuso matar de celos a los que se hacían llamar amigos de él. 

Dulcemente se aproximó con suavidad hacia él y, con su jugosa boca, se lo comió a besos mientras él se dejaba querer.

M. D. Álvarez 

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