miércoles, 31 de julio de 2024
Luchadora.
martes, 30 de julio de 2024
Polvo de estrellas.
lunes, 29 de julio de 2024
Incentivos.
domingo, 28 de julio de 2024
Felicidad completa.
sábado, 27 de julio de 2024
El abismo
viernes, 26 de julio de 2024
La despedida de soltero.
jueves, 25 de julio de 2024
Poder caprichoso.
miércoles, 24 de julio de 2024
La espada de Damocles.
martes, 23 de julio de 2024
El diezmo.
lunes, 22 de julio de 2024
Generación espontánea.
domingo, 21 de julio de 2024
La gloria de dios
sábado, 20 de julio de 2024
La maldición de los veinte.
viernes, 19 de julio de 2024
Don limpio.
jueves, 18 de julio de 2024
la faz
Neblina.
miércoles, 17 de julio de 2024
¿Qué hay después de la muerte?
martes, 16 de julio de 2024
Medusa y Poseidón
lunes, 15 de julio de 2024
Lamentarán su error
domingo, 14 de julio de 2024
Diluvio de fuego.
sábado, 13 de julio de 2024
La viuda negra.
viernes, 12 de julio de 2024
Corazón desbocado.
Orinar en la calle.
La mujer dragón.
Bosón de Higgs, o la artícula de dios.
Venus dolomites
jueves, 11 de julio de 2024
Pobladores de las profundidades.
Selene y Endimión.
Oiasso.
Cara de ángel.
Beso robado.
miércoles, 10 de julio de 2024
Un soltero codiciado.
El ayudante de Santa Claus.
Táctica .
En el alféizar de tu ventana
martes, 9 de julio de 2024
Caja de Pandora.
The Corrs.
lunes, 8 de julio de 2024
El pequeño Minotauro y su amor secreto.
Colosal.
El final de una época.
domingo, 7 de julio de 2024
Ángeles negros.
La fuente de la eterna juventud.
sábado, 6 de julio de 2024
Fauna abisal.
viernes, 5 de julio de 2024
Cuadro maldito.
Una Leonida.
El impacto debió de ser atronador. No era la primera ni la última vez que caía una estrella fugaz.
La que aterrizó en mi jardín lo destrozó completamente; era una de las famosas leónidas, que parecía querer quedarse en mi corazón.
Humeando y desprendiendo un magnetismo feroz, estaba la joven más hermosa que había visto. Su mirada lograba atravesar mi corazón, que había sido arrebatado por su belleza.
Era distinta a las demás estrellas fugaces que, como su buen nombre indica, son fugaces; ella permanecía en pie frente a mí sin decir nada, pero sus ojos lo decían todo.
Era la prueba de que los deseos se cumplen. Deseé que llegara a mí la mujer más maravillosa de todas, y he aquí que la tengo delante. Ya nunca más dudaré de los hados, pues si les rezas fervorosamente, ellos te escucharán.
M. D. Alvarez