miércoles, 30 de abril de 2025

Del espacio exterior.

Vino del espacio y así se lo hizo saber. No era humano, pero se parecía a ellos; en algunos momentos no había diferencias palpables, pero cuando se enfadaba, surgía su aspecto más aterrador. Aunque ella sabía calmarlo, con solo su dulce y susurrante voz lograba dormir al animal que llevaba dentro. 

La encontró en aquel gigantesco invernadero de árboles de todo tipo; se había enredado en una maraña de cables y no lograba soltarse. Aquellas cuerdas le resultaban desconocidas; debía de ser una tecnología alternativa, pero lo había atrapado. 

Ella acudió al oír el estruendo y, al verlo tan azorado y enredado, le dijo: "Espera, si sigues tirando así, te vas a hacer daño."

Después de aquel día, se sintió agradecido con ella, pero no así con el resto de los pobladores, que no lo veían del todo claro. Sabían que era diferente, sabían que en su interior anidaba una criatura bestial que, como lo cabrearan y no estuviera ella para calmarlo, los despedazaría de un plumazo.

M. D. Álvarez 

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