jueves, 25 de diciembre de 2025

Un 25 de diciembre.

Su nacimiento fue programado para aquel 25 de diciembre. Su madre, la diosa Aditi, y su padre, un apuesto príncipe Kinnaras de nombre Chayana, se amaban desde los albores del mundo. Los expulsaron del monte Meru por no ser dignos de compartir la vida juntos, ya que pertenecían a dos jerarquías distintas. 

Ella sintió los dolores del parto a mitad de camino del monte Meru. Iban a presentar a su adorado benjamín al padre de todos los dioses. Ella pidió a su amado que buscara un lugar para pasar la noche.

Él salió raudo en busca de un aposento digno para su amada y el futuro recién nacido. Nadie les ofreció cobijo alguno, ni un mísero chamizo donde descansar, y regresó con el rostro sombrío. Ella, al ver el semblante de su amado, dijo:

—Mi bienamado, no te sientas disgustado; nuestro retoño no vendrá al mundo rodeado de lujos. Nacerá aquí, bajo esta vetusta higuera.

La cual, al oír la voz de la diosa, se inclinó y, con su tronco y ramas, formó un acogedor refugio. 

El príncipe, al ver tal devoción, tocó el rugoso tronco y, con dulce voz, y predijo: —Tú, la más longeva de tu familia, has hecho lo que los demás no osaron; he aquí que yo, Chayana, te concedo el don de dar frutos todo el año. Tu nombre será sinónimo de abundancia y felicidad.

 La higuera respondió con agradecimiento, haciendo florecer sus viejas yemas con hermosas flores de tonalidades rosáceas y rojizas.

A medianoche, Aditi sintió que era la hora de que su pequeño retoño saliera de su vientre y el mundo conociera su nombre. Tras nacer el benjamín, Chayana lo alzó y pronunció su nombre: —Tú serás Mitra y traerás la paz y el amor a este mundo tan caótico. 

No pasó mucho tiempo hasta que los lugareños se dirigieran al refugio  y rindieran homenaje al tierno infante. Lo agasajaron con lo que tenían; aunque era poco, fue recibido con amor. La leche y la miel eran grandes ofrendas de los aldeanos que reconocieron en aquel lindo bebito al liberador de la opresión de las castas, igualando tanto al poderoso como al más humilde de las criaturas.

Como ya dije en un principio, el pequeño era uno de los muchos enviados para redimir al mundo de sus pecados, y todos y cada uno de ellos nacerá el 25 de diciembre.

Que cada quien decida a qué deidad adorar; todas provienen de un mismo lugar...

M. D. Álvarez 

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