Relatos

sábado, 12 de abril de 2025

La piedra del conocimiento

Él siempre se había considerado un espíritu audaz hasta que se topó con una gran piedra que le impedía avanzar. ¿Qué sentido tenía aquella gigantesca roca? Y, para colmo de males, la roca le hablaba, contándole los dimes y diretes de la ciencia. 

Y cuando creía que ya había terminado de hablar, retomaba su alaraca con chismes de todo tipo. Luego dicen que la piedra del conocimiento es inefable e infalible. 

No debería ser esta, porque su cantinela le estaba provocando un dolor atronador de cabeza. Lo que le obligó a tirar de su ingenio fue que se puso a escalarla mientras la charla seguía dale que te pego. Y cuando llegó arriba, dejó de hablar. 

Qué curioso, pensó él, si tan siquiera me hubiera decidido a escalarlo antes, no me habría puesto este intenso dolor de cabeza con tanta charla sin sentido.

M. D. Álvarez

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