Relatos

viernes, 11 de abril de 2025

Entre el deseo y la cautela.

Su dulzura era tan tierna que no podía renunciar a ella, pero tenía que dosificar sus encuentros; un exceso de delicadeza lograría que bajara la guardia, dejando al descubierto sus defensas. Ella lo seducía con su meliflua voz; lo deseaba y nada ni nadie podría separarla de él.

Cada mirada era un pacto silencioso, un juego de sombras y luces que encendía su deseo. Sin embargo, la cautela lo mantenía alerta; sabía que un paso en falso podría desvanecer esa conexión. La ternura era un arma de doble filo, y él estaba decidido a no dejarse herir.

M. D.  Álvarez 

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