Relatos

sábado, 29 de marzo de 2025

El fresno y la mariposa.

Aquella pequeña oruguita se había estado atiborrando de brotes tiernos. Cuando hubo alcanzado el tamaño adecuado, buscó una hermosa rama de fresno para poder construir su crisálida. El fresno, viendo que la pequeña oruguita comenzaba su laboriosa construcción, la cuidó. 

Cuando hubo terminado su crisálida, hizo brotar verdes hojas para camuflar a su huésped. Transcurridos los quince días, aquella chiquitina comenzó a surgir como una hermosa mariposa. 

Cuando extendió sus alas, sus vivos colores azul turquesa, violeta y nacarado hicieron que el fresno le habló así: "Oh, tú bella criatura de hermosos colores y alas primorosas, ¿tendrías la bondad de permanecer a mi lado?" Así, mis brotes jóvenes podrán disfrutar de tu etéreo revoloteo.

La tierna mariposa le respondió con candor: "Noble fresno, acogiste a una pequeña oruguita y cuidaste de ella. Ten la seguridad de que permaneceré junto a tus dulces brotes y así disfrutarás de mi dulce revoloteo entre tus magnas y grandes ramas, pues sé que hiciste brotar dulces hojas alrededor de mi crisálida para ocultarla de la vista de terribles cazadores."

M. D. Álvarez 

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