Relatos

lunes, 27 de enero de 2025

El hombre lobo y la doncella 2da parte.

Pasaron los años, y el joven lobo creció, convirtiéndose en una imponente figura de fuerza y nobleza. Su madre, orgullosa, veía cómo su hijo se transformaba en el protector que siempre había soñado. Sus habilidades de caza y su inteligencia lo hacían respetado entre los suyos.

Un día, mientras patrullaba los límites de su territorio, recordó a la doncella que le había prometido esperar. La curiosidad y un nuevo despertar de sus instintos lo llevaron a buscarla. La encontró en el mismo claro del bosque, ahora convertida en una mujer de belleza madura y serena.

Ella lo miró con los mismos ojos llenos de deseo, pero esta vez con una mezcla de respeto y admiración. "Noble lobo," dijo ella, "he cumplido mi promesa. He esperado por ti, y ahora estoy lista para ofrecerte mi amor y mi lealtad."

Él, visiblemente excitado, se acercó a ella y lamió dulcemente su rostro. Se la llevó fuera de aviesas miradas, a lo profundo del bosque, donde la tomó con gallardía y dulzura. Ella aceptó lujuriosa su miembro; mientras él la penetraba, ella gemía de placer. Su unión fue profunda y consentida; ella le había ofrecido su virginidad y él la tomó con delicadeza y suavidad. 

Tras aquel encuentro, ella lo buscaba con asiduidad cuando él iba a cazar y a patrullar por el bosque. Cada encuentro entre ambos era una explosión de deseos y pasiones que los dos se satisfacían mutuamente. 

M. D. Álvarez

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