Relatos

martes, 3 de diciembre de 2024

Rapanui, o el ombligo del mundo.

¿Qué me dirían si les dijera que he descubierto el origen de las primeras esculturas de los Moáis?

Estas gigantes esculturas, en un principio, estaban orientadas hacia el mar y circundaban la pequeña isla de Rapa Nui.

Eran guardianes y vigilantes que custodiaban los secretos de los antiguos pobladores y navegantes prediluvianos.

Un buen día, los visitantes celestiales llegaron a la pequeña isla con el único objetivo de compartir todo su conocimiento con los habitantes de la llamada Tepito Ote Henua, o "ombligo del mundo". Los celestiales erigieron los moáis mirando hacia el mar como una señal de advertencia. Y me dirán, ¿acaso los moáis están mirando hacia adentro? 

En un principio, miraban hacia afuera, pero cuando los celestiales compartieron todo su saber, abandonaron la hermosa isla. Los habitantes entraron en guerra entre ellos; los vencedores derribaron todas las estatuas que originalmente representaban a los celestiales, para luego erigir moáis con forma humanoide y mirando hacia tierra, lo cual llevó a la destrucción de la hermosa y otrora vergel de donde partirían los pueblos del mar.

M. D.  Álvarez 

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