Relatos

jueves, 26 de diciembre de 2024

El hombre lobo y la bella mariposa.

Revoloteaban danzando alrededor de su cabeza. Una de ellas se posó en su ocio, haciendo que él se detuviera para no molestar a la preciosa criatura. 

Acercó delicadamente su enorme garra, y la dulce criaturita se trasladó a su gran garra. La observó con sorpresa y admiración. 

Aquella preciosa mariposa no se asustó de su aspecto; parecía ver su noble corazón. Su naturaleza salvaje no le impedía admirar la belleza de la naturaleza. 

Sus dominios estaban llenos de criaturas, pero solo aquella belleza se había atrevido a posarse en su ocio. 

De aquí a un rato, que él estuvo absorto observándola, ella echó a volar y desapareció en la floresta. Él sabía que su belleza era efímera y merecía ser admirada. 

Siguió haciendo su ronda por su reino, que ocupaba la totalidad del bosque. Quién sabe si volvería a cruzarse de nuevo con la bella mariposa; adoraba las tiernas criaturas de su magno reino..

M. D. Álvarez 

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