Relatos

viernes, 28 de noviembre de 2025

Princesa socorrista.

Aquel dolor lo sumía en un constante sinvivir. Ella se percató de que algo le ocurría cuando, desde el trampolín más alto, cayó a la piscina.

—¡Sa matao! —rezongó uno de sus amigos, creyendo que estaba fingiendo. Pero ella no dudó; se lanzó al agua para rescatarlo. Con esfuerzo, logró sacarlo del agua; él estaba inconsciente, pero respiraba. Le tomó las constantes vitales; su pulso parecía el de un potro desbocado. Urgió a que llamaran a una ambulancia.

Ya en el hospital, lo llevaron a un box donde lo trataron con suma delicadeza, pues quien lo había rescatado era la princesa del país vecino, que pasaba las vacaciones como socorrista.

M. D. Álvarez 

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