La receta mejor guardada era aquella que su abuela le dio: su famosa receta de ragú napolitano, cocinado a fuego muy lento, a base de buey, a poder ser cazado con nuestras propias manos, despiezado y cortado en pequeños dados.
La cocción puede ser muy larga, de hasta seis horas, todo ello aderezado con verduras salteadas, bañadas con una generosa salsa de tomate casera, como bien decía su santa abuela.
Y el toque final que le daba un gusto especial, no os lo vais a creer: peras salteadas en un generoso chorreón de un buen chianti. Y no nos tenemos que olvidar de la pasta, siempre de elaboración propia.
Adoraba a su abuela; lo que creo que no le perdonó ella fue que me zampara tan exquisito plato en tan solo 3 minutos.
M. D. Álvarez
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