Relatos

domingo, 20 de julio de 2025

Bajo la sombra de una sombrilla.

Siempre había sido un chico tranquilo, cortés y educado. Vio cómo aquella jovencita intentaba clavar la sombrilla sin mucho éxito y se dirigió hacia allí.

—¿Te puedo ayudar? —preguntó con delicadeza.

—Sí, muchas gracias —dijo ella sin levantar la vista.

Cogió el palo, lo alzó sobre su cabeza y, de un golpe, lo clavó. Ella, sorprendida, le dio la parte de la sombrilla; él la colocó y se dirigió a su toalla. Ella estaba anonadada, igual que los playitas de alrededor que cuchicheaban. Ella cogió uno de los bocadillos que había preparado para pasar el día en la playa y se dirigió hacia su toalla.

—¿Quieres? Tengo de sobra.

Él la miró y aceptó; aquel bocadillo tenía una pinta estupenda y él tenía un apetito voraz. Ella, asombrada, le ofreció un sitio al lado de su sombrilla.

Él aceptó, cogió su toalla, la bolsa con su ropa y su tabla de windsurf, y se situó a su lado. 

—¿Te gusta el windsurf? —preguntó, mirando la tabla tan espectacular que tenía.

—Sí, me gusta cabalgar las olas; es una Sarki 2022.

—¡Vaya! Siempre he querido probarlo —respondió ella con entusiasmo.

—Podemos intentarlo más tarde, si quieres —ofreció él, sonriendo.

Ella asintió, emocionada por la idea. Mientras compartían el bocadillo, comenzaron a hablar de sus intereses y sueños. La conexión entre ellos crecía con cada palabra, bajo el cálido sol de la playa.

M. D. Álvarez 

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