Relatos

miércoles, 11 de junio de 2025

La lucha interior.

Su carácter belicoso era imposible de dominar; ella era la única que podía conseguir su regresión a ser humano. 

En aquel preciso instante, su furia estaba ganando la batalla; su bestia interior lo mantenía preso en su interior, donde el joven luchaba por salir. Ella era capaz de calmarlo y dormirlo para que su joven compañero lograra salir a la superficie. 


Con una voz suave y llena de ternura, ella susurró su nombre, llamándolo desde las profundidades de su tormento. Sus manos, cálidas y firmes, se posaron sobre su pecho, transmitiéndole una paz que solo ella podía ofrecer. 

Poco a poco, la furia comenzó a disiparse, y la bestia interior cedió terreno al joven que luchaba por emerger. Sus ojos, antes llenos de rabia, se suavizaron al encontrarse con los de ella. 

Con un último suspiro, la transformación se completó, y él, agotado pero libre, cayó en sus brazos, agradecido por su salvación.

M. D. Álvarez 

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