Relatos

martes, 10 de junio de 2025

El catabático.

Aquel aire catabático lo golpeó en el rostro mientras él permanecía absorto en lo que se le venía encima. Su voluntad le había hecho casi imperecedero, como los hielos a los que defendía. 

El catabático era su aliado, con sus vientos heladores, capaces de impedir que las temperaturas ascendieran abruptamente, poniendo en peligro el equilibrio climático. 

Mientras él controla los hielos, nosotros tratamos de gobernar el clima destrozando todo a nuestro paso. 

Lo que no sabemos es que, si lo cabreamos, su furia congelará el planeta y conseguirá su tan añorada era glacial.

M. D. Álvarez 

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