Mal sabía aquel despiadado Gharuhon que había atrapado a la favorita de aquel joven y gallardo Shihur, que lo seguía de cerca. Su madriguera, llena de huesos, no lo amedrentarían; localizaría a su dueña y daría muerte al desalmado Gharuhon.
Se sorprendió al ver que la Shihur había desaparecido; aún estando herida, no habría llegado lejos. Nada sabía del joven y aguerrido Shihur; cuando la encontró, no supo lo que le caía encima: el salvaje ataque que ejecutó la joven criatura para defender a su hembra fue brutal y despiadado.
Daría un ejemplo con los demás Gharuhons: nadie toca a su amada y adorada hembra. Tras despedazarlo, lanzó un rugido salvaje de reafirmación.
Después, la cogió con cariño en brazos y se la llevó a su guarida, donde la cubrió de besos y atenciones; ella siempre fue su prioridad.
M. D. Álvarez
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