Solo le faltaba una carrera para ganar la liga. El lanzador era un atlético joven de pelo largo y unos ojos increíblemente azules.
El bateador se vanagloriaba de tener el brazo más fuerte, capaz de eliminar a cualquier lanzador, pero no conocía al portento que estaba a punto de destrozarlo.
Su lanzamiento fue tan potente que ni lo olió 250 km/h. Strike 1.
Segundo lanzamiento: 300 km/h. Strike 2.
La última bola le imprimió un efecto curvo y a una velocidad de 350 km/h.
Strike 3, eliminado.
Su equipo logró ganar la liga gracias a la nueva estrella de ojos azules.
M. D. Álvarez
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