Al llegar a la oficina del general, notó que todos los ojos estaban puestos en él. Las noticias de su hazaña en el gimnasio y el búnker se habían esparcido rápidamente. El general, un hombre de pocas palabras pero de mirada penetrante, lo recibió con una mezcla de curiosidad y preocupación.
—Soldado, he oído cosas sorprendentes sobre ti esta mañana. ¿Qué tienes que decir al respecto? —preguntó el general.
Él relató todo lo sucedido desde su visita al laboratorio de hibridación hasta el momento en que destrozó el búnker. El general escuchó atentamente, sin interrumpirlo, y al final, asintió lentamente.
—Esto es algo sin precedentes. Necesitamos evaluar tus capacidades y determinar cómo podemos utilizarlas de manera segura y efectiva. A partir de ahora, estarás bajo observación constante y trabajarás con un equipo especializado en habilidades mejoradas. ¿Entendido?
—Sí, señor —respondió él, consciente de que su vida estaba a punto de cambiar drásticamente.
Esa noche, mientras se preparaba para dormir, no pudo evitar pensar en las implicaciones de sus nuevas habilidades. ¿Serían una bendición o una maldición? Solo el tiempo lo diría. Pero una cosa era segura: estaba dispuesto a enfrentar cualquier desafío que se le presentara.
M. D. Álvarez
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