Relatos

martes, 25 de febrero de 2025

La Yeshira

Cuando tan solo era un tierno angelito, la yeshira que lo alimentaba rompió su gran cuerno, que llevó al tierno infante para que lo repusiera. 

El agradecido, por el hecho de alimentarlo, no solo le restauró el cuerpo, sino que lo dotó del poder de donar todo tipo de riquezas al dueño, en este caso, a la yeshira. 

La hermosa criatura continuó alimentando de sus ubres al dulce mancebo, que dócilmente bebía de sus grandes mamas. Así fue creciendo en gallardía y hermosura. 

El joven mozalvete siempre recordó con agradecimiento a su dulce nodriza y llamó a su cuerno "astyeyshira, la dadora de la abundancia".

Él abandonó, al llegar a la madurez, a su adorada ama de cría y se convirtió en un gran héroe que nunca olvidó a su buena yeshira, que siguió ejerciendo de nodriza para los hijos legendarios de su primer bebé de sangre divina.

Con el paso de los años, el héroe, conocido ahora como Adruhal, recorrió vastas tierras, enfrentando desafíos y ayudando a los necesitados. Su fama creció, y muchos acudían a él en busca de ayuda y consejo.

Un día, mientras descansaba en un tranquilo valle, Adruhal tuvo un sueño revelador. En él, la yeshira, su nodriza de antaño, le hablaba desde un lugar lejano, pidiéndole que regresara. Al despertar, sintió una profunda nostalgia y decidió emprender el viaje de vuelta a su hogar.

Al llegar, encontró a la yeshira rodeada de niños, todos ellos hijos de héroes que ella había criado con el mismo amor y dedicación que le había brindado a él. Adruhal se arrodilló ante ella, agradecido por todo lo que había hecho.

La yeshira, con una sonrisa cálida, le dijo: "Mi querido Adruhal, siempre supe que regresarías. Tu corazón es noble y tu espíritu, indomable. Ahora, es tiempo de que tomes tu lugar entre los dioses, pues tu destino es aún mayor."

Con esas palabras, Adruhal ascendió a los cielos, convirtiéndose en una constelación que brillaba con fuerza, recordando a todos la importancia de la gratitud y la generosidad. Y así, la leyenda de Astyeyshira, la dadora de la abundancia, perduró por generaciones.

M. D. Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario