Relatos

lunes, 10 de febrero de 2025

La rana arcoiris.

En aquella hermosa laguna se iba a producir un drástico y trágico acontecimiento. Las hermosas ranas arcoíris colocaban sus huevos en los lugares que creían adecuados; tardaban alrededor de 21 días en eclosionar. 

Los renacuajos, preparados para moverse por el medio acuático en el que sus madres los depositaron, se adentraban con cautela al centro de la laguna. Pero había un rezagado que se quedó entre los juncos y carrizos; le daba miedo salir. 

Su madre trató de tranquilizarlo, pero no lo logró. Las demás ranas arcoíris disfrutaban buceando y alimentándose de líquenes que crecían en el fondo de la laguna.

De allí a unos días, apareció una luz fluorescente en medio de aquel pequeño lago. El chiquitín seguía sin querer acercarse al centro del lago y, por ello, era objeto de mofas por parte de los demás renacuajos que nadaban y buceaban sin parar. Aquella fluorescencia iba ascendiendo hasta que, casi en la superficie, engulló a todos los renacuajos y a sus respectivas madres.. 

EEl pequeño renacuajo se quedó solo y desamparado, pero conservó las enseñanzas de su querida madre.

Siguió oculto entre los carrizos hasta que perdió su cola y emergió entre los juncos y carrizos como una exultante rana arcoíris.

El pequeño renacuajo se quedó solo y desamparado, pero conservó las enseñanzas de su querida madre.

Solo, desamparado y aterrorizado, el pequeño renacuajo recordó las palabras de su madre. Escondido entre las cañas, esperó. Con el tiempo, su cola se redujo y, finalmente, emergió como una exultante rana arcoíris. Había sobrevivido a la tragedia y estaba listo para enfrentar el mundo.

La luz fluorescente seguía patrullando su hermosa laguna; al parecer, a alguien le hizo gracia arrojar un gigantesco pez abisal que trataba de devorar a toda la fauna de la laguna.

M. D. Álvarez

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