Relatos

jueves, 20 de febrero de 2025

El maestro del violonchelo.

La cola de novicias que se estaba formando en el jardín del convento era inusual. Todas esperaban ansiosas la llegada del nuevo maestro de música. Los ecos de su violonchelo habían resonado en sus sueños.

Cuando apareció, su presencia iluminó el lugar. Con una sonrisa cálida, empezó a tocar una melodía suave que hizo vibrar los corazones de las jóvenes. Cada nota era un susurro de libertad, un recordatorio de que la vida estaba llena de belleza más allá de los muros del convento.

—Espero que hayan disfrutado del concierto,— dijo, viendo sus caras de éxtasis. La música las escitaba con cada nota del violonchelo; las elevaba místicamente.

M. D. Álvarez 

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