Relatos

viernes, 31 de enero de 2025

Perro ladrador.

Llevaba todas las noches aullando y ladrando; era como si no tuviera medida y no durmiera. Algo le pasaba a aquel cachorrito de Shar Pei.

Los dueños, una pareja de ancianitos, lo trataban con ternura, lo alimentaban, lo bañaban y lo sacaban a pasear todos los días. Era una auténtica ricura, con sus arrugas y sus lindos ojillos; era la comidilla del barrio.

Es verdad que llevaban algunos días sin verlos, pero estarían de vacaciones, o eso creían. Al oír día sí y noche también al cachorrito ladrar y aullar, llamaron a la policía, que, cuando entró en la vivienda, se encontró con los cuerpos de los ancianos tendidos en la cama sin vida y al tierno cachorrito de Shar Pei gruñendo a los policías que trataban de llevarse a sus dueños.

M. D. Álvarez

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