Relatos

viernes, 24 de enero de 2025

La búsqueda de la paz interior..

Había desaparecido sin dejar ni rastro, ni una carta, ni un signo de a dónde había ido. Solo dejó todo y a todos. Sus problemas eran atronadores y brutales.

Desde que aquel gigantesco lobo de pelaje negro como el vantablack lo mordió cuando trataba de defender a su compañera, estaba cada día más irascible y malhumorado con todos, incluida ella, que no tenía culpa alguna.

Por eso, decidió alejarse hasta conocer cuáles eran los motivos de su mal carácter, incluso con la que hasta aquel momento había sido tierna y dócil.

Su alma se debatía entre la luz y la oscuridad.

Durante meses, vagó por bosques y montañas, buscando respuestas en la soledad de la naturaleza. Cada noche, el recuerdo del lobo negro lo atormentaba, y sentía cómo la oscuridad crecía dentro de él. Sin embargo, también había momentos de claridad, donde la luz de la luna parecía calmar su espíritu.

Una noche, mientras descansaba junto a un río, escuchó un susurro en el viento. Era una voz suave y familiar que le hablaba desde el fondo de su corazón. "No estás solo", decía. "La oscuridad no puede vencerte si no la dejas entrar".

Decidido a encontrar la fuente de esa voz, siguió su intuición hasta llegar a una cueva oculta entre las rocas. Dentro, encontró a una anciana de ojos brillantes y sabiduría infinita. Ella le explicó que la mordida del lobo había despertado una antigua maldición, pero que también le había dado la fuerza para superarla.

"Debes enfrentar tus miedos y aceptar tanto la luz como la oscuridad dentro de ti", le dijo la anciana. "Solo entonces encontrarás la paz".

Con renovada determinación, emprendió el camino de regreso, sabiendo que la verdadera batalla estaba dentro de él. Y aunque el viaje sería largo y difícil, estaba listo para enfrentarlo, con la esperanza de volver a ser el hombre que una vez fue y reunirse con la persona a la que más amaba del mundo.

M. D. Álvarez 

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