Relatos

viernes, 24 de enero de 2025

El luchador.

Su provocador estilo de lucha le acarreará enfrentamientos peligrosos con tipos el doble de su tamaño, pero a él le gustaba exhibirse ante ella. La había sorprendido observándolo mientras se entrenaba con el saco de boxeo y la columna Wing Chun. 

Sus entrenamientos eran tan feroces y utilizaba todo su potencial que había destrozado tres sacos de boxeo y cuatro columnas de Wing Chun. Su fuerza iba en aumento con cada golpe; buscaba lucirse ante ella. Era su luchador, al que observaba con asiduidad; se escondía para poder disfrutar de su musculatura en tensión.

Una noche, lo siguió hasta su casa y lo observó con deseo. Él se dio cuenta de que alguien lo observaba y se acercó a la ventana; la vio de reojo cuando se ocultaba tras unos árboles y sonrió para sí. Lo había seguido; él salió por la parte de atrás y la sorprendió. 

¿Qué buscas?, preguntó él, evitando que huyera y colocando una mano apoyada en el árbol donde ella se había ocultado. 

"Nada", dijo ella, tratando de no ruborizarse.

Él acercó su otra mano a su bello rostro, colocándole un mechón de pelo tras su oreja. Ella terminó ruborizándose y tratando de huir, pero él la cogió de la cintura y evitó que huyera, atrayéndola hacia él y la besó cálidamente.

M. D.  Álvarez 

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