Relatos

sábado, 30 de noviembre de 2024

Privilegio.

Su derecho de nacimiento le otorgaba el privilegio de escoger el mundo en el que nacería como uno más, hasta alcanzar la mayoría de edad y reclamar su trono. Le tocaba decidirse por un mundo donde todo era luz y hermosas criaturas, o por otro mundo oscuro habitado por unas no menos hermosas criaturas. 

Él se decantó por el mundo oscuro; él sería su luz y su guardián. Su nacimiento fue vaticinado para que naciera en una casa real; la de Licas sería la adecuada, con su doble naturaleza humana y salvaje. Su nacimiento fue largamente celebrado; sus padres eran adorados por sus súbditos. 

A la mayoría de edad tuvo su primera transformación: su cuerpo se torsionó hasta casi partirse, sintió su sangre hervir, su naturaleza lobuna se manifestó en todo su esplendor. Al día siguiente, sus padres lo felicitaron; había dominado a su bestia interior. 

Ahora debía reclamar el trono del mundo oscuro, por el cual sería recordado por su valor y pasión por cuidar y amar a todos sus habitantes. Su linaje lo hacía merecedor de un gran poder que utilizaría con sabiduría y honestidad.

M. D. Álvarez 

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