Relatos

viernes, 4 de abril de 2025

Ecos de destrucción y redención.

Un oscuro deseo anidó en su subconsciente, un deseo inenarrable. Nadie podía descubrir su anhelo más dantesco. Si lo descubrieran, sus amigos, aterrorizados, lo evitarían como a la peste. Deseaba la destrucción del mundo por lo que le había ocurrido a su compañera; la quería con todo el alma. 

No pudo llegar a tiempo cuando aquellas espantosas criaturas la violaron salvajemente. Él fue quien la encontró herida y casi moribunda; la cuidó con todo el amor del mundo, pero cuando la tocaba, no podía evitar que ella se estremeciera de terror.

Los buscó con furia y desesperación. Los encontró cuando estaban a punto de huir en su nave espacial; su cólera no tuvo piedad con ninguno, los desmembró con tal violencia que los investigadores que acudieron al lugar donde estaban los cuerpos vomitaron hasta la primera papilla.

Él volvió junto a ella, que poco a poco iba tolerando el contacto físico, hasta que un día ella le dijo: "Gracias por cuidar de mí".

Debió ver algo en su mirada, pues lo abrazó con ternura; siempre había cuidado de ella.

La amaba en silencio, pero para ella sus sentimientos eran transparentes; no podía ocultarle nada, ni sus anhelos más atroces. Aunque no los compartía, ella lo comprendía.  

Le gustaba que fuera tan protector con ella y nunca le echó en cara que no pudiera defenderla de aquellas bestias; supo que las masacró por lo que le hicieron.

M. D. Álvarez 

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