Relatos

jueves, 3 de abril de 2025

Atracción primaria.

Excitada por su sola presencia, se derretía por él, un magnífico ejemplar de licántropo en la flor de la vida.

Él la había detectado por su olor; olía a fresas y adoraba ese aroma, lo excitaba. Ella se sorprendió al ver que se dirigía a su escondite.

Intentó huir, pero se resistía a creer que la hubiera detectado. Para cuando se quiso dar cuenta, él estaba a su lado, la miraba con aquellos intensos ojos azules. "Adoro tu olor", dijo, olfateándola con delicadeza. Ella se ruborizó cuando él se acercó un poquito más. "Eres encantadora; tu rubor me atrae", dijo él, visiblemente excitado.

Ella lo acarició tímidamente; él se estremeció apasionadamente.

—¿De verdad? —preguntó ella, con un hilo de voz—. ¿Te gusta mi olor?

No solo tu olor, sino todo de ti. Tienes algo primario que me llama . Dijo él sonriendo mostrando los colmillos 

M. D. Álvarez 

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