Relatos

domingo, 9 de marzo de 2025

La princesa y el tridente.

En aquel tenebroso bosque habitaba una hermosa princesa que cuidaba de sus bellas criaturas. Un buen día, mientras paseaba, localizó un claro donde nunca habia recordó haber estado. En el centro del claro, un majestuoso tridente de oro y zafiros la llamaba con leves susurros que embaucaban sus oídos para que se acercara y tocara el regio tridente.

Cuando iba a tocarlo, una voz le preguntó: "¿Estás segura de querer tocarlo?"

Ella se volvió hacia el lugar de donde provenía la voz, pero no vio a nadie y siguió acercándose.

La voz le insistió, diciendo: "No habrá vuelta atrás", pero esta vez se lo susurró al oído. Ella se asustó, pero permaneció en pie ante el solemne tridente que persistía en llamarla con voz sinuosa.

Tras ella se materializó una entidad extrañamente familiar. Le recordaba a su hermano pequeño, aquel que desapareció en las bravas aguas marinas.

"No lo toques, porque aunque te prometan regresar lo más amado, nunca lo cumplen", oyó decir a la figura espectral de su hermano.

Ella se contuvo y no tocó el sublime tridente que, al ver que no atraparía a la princesa como había logrado atrapar a su pequeño hermano, se transformó en un tridente oxidado y carente de valor. Ya no parecía tan señorial ni magnífico; tan solo era un tridente maldito que, al no lograr hacerse con sus víctimas, perdía todo su encanto y atractivo.

M. D. Álvarez.

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