Relatos

viernes, 21 de marzo de 2025

La nueva frontera.

Aquella noche sin luna, él debía encargarse de la extracción de sus compañeros tras la última misión realizada en tierras inhóspitas y peligrosas. 

Él era un líder aventajado y sobradamente preparado para todo tipo de contingencias y batallas. De por sí, siempre se consideraba un idealista redomado; sus amigos se metían con él por su inconformismo. Solo había una voz discordante: ella adoraba su carácter. 

Justo en aquella noche sin luna, cuando su capacidad de protección se puso a prueba, supo que algo iba mal al no verla con el grupo de rescate. Dejó a sus compañeros y se fue a buscarla. La encontró pensativa, mirando al horizonte.

"¿Tenemos futuro?",le preguntó ella, percibiendo su presencia.

"Claro que lo tenemos", dijo él, susurrándoselo al oído.  "Ven conmigo", le dijo, tendiéndole la mano. Ella lo siguió; él le mostró un lugar en el horizonte. 

Era un enclave no descubierto por nadie ; ningún humano se había adentrado tan lejos en la naturaleza salvaje e indómita. 

Solo él se adentró sigilosamente en aquel majestuoso claro; lo descubrió haciendo una inspección antes de realizar la misión. Le mostró cómo la naturaleza se abría camino tras una devastación. 

"Si la naturaleza puede sobrevivir, nosotros podemos lograr todo lo que nos propongamos", dijo él, mostrándole una hermosa flor de color carmesí que crecía sobre un manto de fresca hierba.

M. D. Álvarez 

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