Relatos

viernes, 7 de febrero de 2025

Una fé férrea. (R. E.C.)

Las obras del convento se iban alargando en el tiempo casi estaban en invierno, sin calefacción ni agua corriente. Las hermanas iban a pasarlo muy mal, pero se negaban a abandonar su amado monasterio. La hermana más joven había recibido la llamada, y si el te llama acudes. 

Mientras tanto, el convento estaba hecho un desastre y la salud de las siete hermanas preocupaba a la madre abadesa. Las ventas de las yemas más deliciosas no daban para pagar las reparaciones. 

Algo se le ocurriría; debía cuidar de su rebaño y de la novicia, que parecía de salud quebradiza, pero de una fe ferrea.

M. D. Álvarez 

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