Relatos

martes, 18 de febrero de 2025

La cara oculta de la luna.

¿Qué me diríais si os cuento que en la cara oculta de la luna se encuentra un gigantesco y descomunal arcoíris donde viven hermosas criaturas de luz, entre ellas la más primorosa, la bella durmiente?.

Desde tiempos inmemoriales, los astrónomos y soñadores han mirado hacia la Luna con asombro. Pero pocos conocían la verdad oculta en su cara oscura: un colosal arcoíris, un puente entre nuestro mundo y un reino de luz. Allí, gobernaba la Bella Durmiente, una criatura de una belleza inimaginable, capaz de manipular la energía lumínica.

Sin embargo, esta belleza tenía un precio. La Bella Durmiente había sido encerrada en un sueño eterno por una antigua maldición, y su reino, otrora luminoso, se había sumido en una oscuridad creciente. Las criaturas de luz, atemorizadas, se habían dispersado por el cosmos.

Un joven astrónomo, obsesionado con los misterios lunares, descubre la verdad tras una serie de extrañas señales cósmicas. Intrigado, decide emprender un viaje espacial para encontrar la cara oculta de la Luna y despertar a la Bella Durmiente.

Al llegar, descubre un panorama desolador. El arcoíris se había desvanecido, dejando tras de sí una cicatriz oscura. Las criaturas de luz, ahora sombras retorcidas, lo atacan, revelando que la oscuridad se había infiltrado en su reino.

La Bella Durmiente, sumida en un sueño profundo, yace en el centro de un cráter, rodeada de una energía oscura que la corrompe lentamente. El astrónomo, con la ayuda de las últimas criaturas de luz, debe encontrar una forma de romper la maldición y restaurar la luz en el reino lunar.
Pero la oscuridad tiene otros planes. Una entidad malévola, sedienta de poder, ha aprovechado la debilidad del reino lunar para hacerse con el control. El astrónomo y las criaturas de luz se enfrentan a una batalla épica contra las fuerzas de la oscuridad, una lucha por la supervivencia de ambos mundos.

El joven astrónomo luchó con todas sus fuerzas hasta llegar al lecho oscuro de la bella durmiente y recordó lo que su añorada abuela le dijo un buen día: "todas las maldiciones tienen un punto débil; se rompen bajo un beso de amor verdadero". 

En cuanto la vio, se enamoró perdidamente de ella y le dio un beso de amor eterno que despertó un rubor en su rostro, que fue tomando color según se iba inflamando su hermoso corazón. 

El cráter donde yacía la bella comenzó a lanzar destellos multicolores que fueron destruyendo la oscuridad malsana que cubría la cara oculta. El arcoíris fue restaurado, al igual que las criaturas de luz; tal era el fulgor que el ser malévolo fue borrado de un plumazo.

M. D. Álvarez 

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