Relatos

martes, 7 de enero de 2025

Flores de lobo

Según antiguas leyendas, hubo un mundo lleno de seres extraordinarios y maravillosos, protegidos por una raza de hombres lobo. Esta es la historia de uno de esos guardianes.

Un buen día, mientras paseaba por la estepa, vio una luz cálida que emanaba de una de aquellas criaturas a las que debía proteger. Se acercó y vio que era una hermosa flor con pétalos iridiscentes, primorosamente flanqueada por primulas, hojas de un color verde brillante y en forma de lanza..

El hombre lobo observó tan hermoso brote del que parecía emanar un aroma dulce y embriagador. Quiso aproximarse y oler tan dulce capullo. 

La hermosa yema se giró y advirtió al lobo que, si no tenía cuidado, se pincharía con sus agudas espinas. 

El hombre lobo miró con adoración la hermosura de la dulce flor que le dijo: "Aprecio tus palabras, dulce criatura. No has de temer nada de mí; no osaría arrancar tan lindo tallo. Solo permíteme oler tu cáliz y seré tu seguro guardián".

"¡Ay de ti, joven guardián! No sabes lo que me pides. Si dejo que mi cáliz exhale su aroma sobre ti, quedarás preso de mi maldición," exclama ella entre sollozos.

"Dulce criatura, nada has de temer de mí. Desearía ser maldito mil veces si tan solo me permitieras embriagarme de tu aroma", apremió el licántropo.

"Sea, pues, desde hoy recibiré el nombre de mi guardián: seré tu flor de lobo", dijo, abriendo sus pétalos y dejando que su meliflua fragancia lo embargara.

M. D. Álvarez

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